¡De acá no me mueve nadie!

“No sé si todos los caminos conducen a Roma, pero el mío sí” dice Lucila, segura de haber encontrado un hogar en otra patria.

Lucila y su hija Andreina

“En primer lugar, quiero contar que yo no me fui empujada por la crisis económica sino más bien por una ‘crisis existencial’. Es decir, en su momento no me vine con intención de ‘hacer la América’ en Italia ni después de una larga reflexión acerca de un futuro bienestar econónimo que mi país no podría brindarme ni nada por el estilo. Esas reflexiones, en mi caso, fueron muy posteriores”, relata Lucila Bianchini (32 años) aclarando que dejó Rosario en 2002, “como muchos otros rosarinos”.

“Para ser franca, tenía una depresión horrible. Me levantaba por inercia y ya a las seis de la tarde rogaba interiormente que se terminara el día, con la sensación de que el día siguiente iba a ser igual, y esa ‘nada’ es lo peor que te puede pasar en la vida.

Un día de esos, me encontré con una ex compañera de escuela a la que, por esas cosas del tiempo y ‘los senderos que se bifurcan’, no había vuelto a ver. Ese encuentro fue mi golpe de gracia o el sacudón vital que necesitaba. Fuimos a tomar un café, y esta chica  me contó que estaba haciendo planes y había estado juntando dinero para irse a Milano, y que se iría en unos días. Me transmitió tal entusiasmo con su proyecto, que me quedé pensando durante varios días: ¿y si me fuera a Italia, si intentara armarme una vida de verdad en otro lado? ¿Y si cambiar de aires me permitiera salir de la sensación de embotamiento de todos los días? ¿Y si pudiera ser diferente en otro lado? ¿Y si encontrara verdadermente un sentido a todo yéndome al país de mis abuelos? Después de esas venían muchas otras preguntas, por supuesto. Y también me preguntaba qué pasaría si fracasaba en el intento. Pero había algo innegable en todo eso: peor de lo que estaba, peor de lo que me sentía en esa etapa difícil de mi vida, no podría estar. Y tenía tres cosas importantes a favor: había estudiado italiano durante cinco años, tenía la ciudadanía por mi abuelo, y ya había terminado mi formación como psicopedagoga”.

Roma y los planes

“Al cabo de algunas semanas ya tenía la decisión tomada. Recurrí a un familiar que felizmente había guardado sus ahorros en un tarro de no sé qué cosa y por eso ‘zafó’ del corralito, y con la promesa de devolución y un millón de agradecimientos, recibí en préstamo el dinero para el pasaje y para ‘tirar’ un mes cuando llegara, mientras buscaba trabajo. De pronto mi depresión se había transformado en otra cosa. Tenía planes, tenía algo por lo que estaba decidida a arriesgarme, tenía una familia alentándome para que buscara mi vida donde fuera con tal de que saliera de aquel letargo, y tenía toda una vida por delante… ¡La vida empezaba a tener sabor al fin! Y la palabra que a partir de entonces me desvelaba era ‘Roma’. Siempre había querido conocer esta ciudad, por la conexión con mis abuelos romanos, por la historia imperial, por todo lo grandioso que guarda y por lo que significa para el resto del mapa”.

El derecho de piso

“Como en todo comienzo, la novedad ocupaba todos los espacios de mi vida. Quería verlo todo, conocerlo todo, hablar con la gente en la calle, con mis vecinos, hacer amigos, y por supuesto, lograr mi primer trabajo. Que esta experiencia me iba a poner a prueba a mí misma, eso lo sabía con certeza. Fundamentalmente, porque no tenía a nadie en Roma y salir adelante por mí misma era ‘el’ desafío.

Mi primer trabajo fue en un taller de calzados. Me lo pasé pegando suelas de zapatos durante 7 meses mientras iba buscando otra cosa mejor. Esa experiencia fue mi prueba de fuego, el ‘derecho de piso’ que todos conocemos. Me pagaban bien, no podía quejarme, y gracias a eso pude alquilar y dar mis primeros pasos como residente. Tenía en claro que en cuanto se me diera otra oportunidad, dejaría de pegar suelas de zapatos y comenzaría algo nuevo. Y así fue: esa oportunidad vino de un jardín de niños donde conseguí un empleo de medio tiempo primero, y de tiempo completo más tarde. En poco tiempo pude devolver el dinero que me habían prestado para venirme e ir armando aquí mi vida. Y poder trabajar en algo que me gusta fue y sigue siendo un golazo”.

Cuatro amores

“Dos años después conocí a Giuseppe, el amor de mi vida y el padre de mi hija, Andreina. Me enamoré al mejor estilo disneylandia, como nunca hubiera pensado. Y tengo que decir que contrariamente al imaginario popular… ¡no todos los italianos son machistas y tramposos!       Pasan los años y sigo enamorada de esta persona genial que tengo al lado y sigo feliz de que todo transcurra en escenario romano, el que elegí para quedarme pese a las cosas que también tiene a contramano este país, como la infernal burocracia, la corrupción de ciertos funcionarios o los atropellos de cierta gente, que obviamente no es toda. Pese a esto, a mis cuatro amores es imposible cambiarlos de lugar: mi hija, mi marido, Italia y Argentina”.

Las figuritas repetidas

“Creo que hay muchos estereotipos que desfavorecen a los italianos, de la misma manera que ocurre con los argentinos. A los italianos se los relaciona con la corrupción, el machismo, la procesión religiosa, el griterío, los ademanes exagerados… Y pareciera que no comen otra cosa más que pasta y no hablan más que de fútbol, según este imaginario. Ojo, hay una parte justificada que es fácilmente comprobable con la experiencia y en los hechos, pero los estereotipos son siempre injustos. En todas partes, hay gente valiosa y gente descartable, aspectos grandiosos y otros de cuarta…

Me ha pasado encontrarme aquí en Roma con muchos argentinos. Con algunos de ellos florecieron amistades que hasta el día de hoy me fortalecen y me llenan, y esas charlas y esa complicidad es difícil de lograr plenamente con los amigos de otras nacionalidades. Pero también me he encontrado con muchos argentinos maleducados y ‘winners’ de los que preferí alejarme desde un principio. Duele que algunos compatriotas no tengan reparo en exportar la viveza criolla y los malos hábitos que nos falsifican y obviamente, que no tengan ninguna predisposición para integrarse. Creo que alguna de la gente que emigra no está preparada para ello y se autocondena por mala actitud”.

Acá me quedo

“Nunca me sentí una extraña en Roma. Tuve siempre muy claro que, a pesar de tener la ciudadanía, de que mis antepasados son italianos y de que el idioma no sería ninguna traba para mí, yo iba a ser extranjera, y que por lo tanto, no buscaría hallar la misma cultura de mi país ni las mismas cosas. Para eso, quedarse en Argentina es lo mejor. Y no se trata –como algunos piensan- de alejarnos de nuestras raíces ni dejar de lado nuestra identidad, sino de aprovechar esta especie de ‘intercambio cultural’ que la vida nos ofrece. Es un privilegio poder conocer otras culturas y otras idiosincracias.

Por lo que resta, sigo diciendo ‘qué bárbaro’ cuando algo me sorprende, ‘qué lo parió’ cuando algo me enoja, ‘ni a palos’ cuando niego algo rotundamente… En mi ipod no faltan jamás las canciones de Fito, de Los Redondos, de la Bersuit o del flaco Spinetta. En mi despensa no falta jamás la yerba mate y en mi corazón tengo siempre a mi país porque es mi pasado y es mi gente. Mi identidad siempre va a ser argentina, eso es seguro. Pero al mismo tiempo, seré también una italiana por elección, porque aquí está mi hogar, porque este país me hizo un lugarcito y le debo mucho, más de lo que podría contar en este espacio y en este momento… No sé si todos los caminos conducen a Roma, pero el mío sí, y lo que puedo asegurar hoy por hoy es que… ¡de acá no me mueve nadie!”.

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Publicado en 30N, edición del 28/04/2010

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18 Respuestas a “¡De acá no me mueve nadie!

  1. Me encanto tu historia. Mi caso es un tanto parecido ya que si bien me mude por un amor, tambien en el fondo eran ganas de darle una vuelta de tuerca a mi vida y salir del letargo en el que estaba envuelta. O casualidad yo estudie tambien psicopedagogia pero no termine.

    • hola mi nombre es cintia y con mi hijo y mi marido estamos buscando un nuevo destino tenemos la idea de irnos a italia pero no conocemos anadie y queriamos saber si teniamos alguna posibilidad

  2. Hola de casualidad llegué a tu página y me enganchó leerla, me encnató lo que escribistes y en muchas lineas me sentí identificado. Hace tres día que estoy viviendo en Roma! si bien he venido otra veces porque estaba viviendo en Barcelona esta vez es diferente porque hemos decidido con mi pareja ( Mattia) vivir aca. No se muy bien como empezar con el tema del empleo pero tengo esperanza y energía para lograr encontrarlo. Me vino muy bien leerte en este momento donde necesito escuchar cosas positivas! un beso!

  3. hola Lucila: muy bueno el relato de tus experiencias, te felicito por Giuseppe y por tu “gorda” hermosa, se te ve muy feliz. Yo estoy con mi familia en Malaga, España y soy muralista, te pedirìa algun comentario referido a si estàs en contacto con gente del mundo de la decoraciòn o galerìas de arte. Te mando un cariñoso saludo. Si me podès mandar un nro. de telefono, te llamo y charlamos. Daniel

  4. buenisimma historia. yo estoy por viajar en febrero para alla tambien por lo que te paso a vos. y la gente que me rodea no deja de tirarme mala onda. tu carta me aydo mucho

  5. Muchos argentinos están volviendo por la crisis económica en Italia. Me da mucho gusto encontrar una experiencia alentadora.

  6. Hola me llamo Lucas. Soy Ingeniero, y hace dos años que busco un empleo en el país, pero no lo consigo. Estuvimos hablando con mi hermano, y ya que tenemos abuelos italianos, queremos intentar ir en 2015, ahorrar un año, y probar suerte en otra país, que seguro no será fácil pero el esfuerzo tendrá su recompensa, a diferencia de lo que sucede en Argentina. Quisiera saber si alguien recientemente viajó para vivir en Italia, que trámites tendría que iniciar, donde puedo consultar por empleos, visa, compra de euros, etc. Me gustaría ser asesorado en todo esto, ya que seriamente tengo ganas de hacerlo. Cualquier ayuda que puedan brindarme será muy útil. Bueno les agradezco a todos, y un beso desde Bs. As.!

    Dejo mi mail muchas gracias!

    lucaslopresti2617@hotmail.com

  7. argentina es un pais hermoso pero lamentablemente no tenemos ninguna posibilidad leyendo tu carta nos da eperanza de que podemos irnos y comenzar algo bueno si nos poder ayudar con algo o decirnos como hacer te lo vamos agradecer

  8. Hermosa tu historia! Tengo un deseo de irme a la tierra de mis abuelos, y encuentro tu motivacion a viajar muy similar y alentadora. Gracias por compartirla!

  9. hola me encanto tu historia yo tambien estoy casada con un romano y en unos meses retornarmos a roma, la vardad que tus palabras me llenan de esperanzas porque mi pensamiento es lo de siempre conseguire algun trabajo, algun lugar para vivir, y ademas nos vamos con mi hijita que tiene 2 añitos y mi marido la a terminar la facu en la zapienza asi que gracias por tus palabras

  10. Considero que cada experiencia es muy personal, felicitaciones por la acertada decisión. Pienso que no hay nada mas alentador en la vida que cumplir las metas arriesgando lo menos posible!

  11. wowww, me hiciste emocionar, hace un tiempo que me siento como tu te sentias, y siento que si sigo dudando por miedo, se me va la vida sin ningún sentido, estoy pensando en irme en septiembre a vivir a europa, también tengo la ciudadanía española lo que hace que sea un poo mas fácil llegar, pero un miedo terrible de fracazo, en mi caso no tengo hijos con los que mi familia me dice que lo intente, a diferencia tuya yo no tengo idioma con lo cual bastante se me dificultaría pero no le temo, ojala tome la decisión y me pueda ir a vivir lejos des astio, gracias por contar tu historia, me dio el empujon, es complicado el sistema laboral con respecto a la edad ya que acabo de cumplir 30 años.
    besos

    • hola soledad
      si estas en italia para agosto y nos vamos conociendo, por ahi podemos alquilar algo juntas en roma. Estoy por jubilarme y tengo 59 años. gracias. Nos vamos comunicando si te parece

  12. La verdad MUY BUENA historia. En la imaginación parece imposible pero cuando lees algo así te das cuenta que es posible, con sacrificio, ganas y ESE DESEO INTERIOR que nos empuja para que hagamos eso que tanto queremos.
    Les cuento que yo también estoy con esa materia pendiente de irme a la tierra de mis abuelos, soy de Rosario tengo la ciudadanía y aprendí italiano 3 años, eso son puntos a favor.
    Espero irme y en un tiempo contactarme con alguno de ustedes.
    Saludos

  13. Hola Lucila, comparto tu idea, una historia muy bien contada, en este momento te diría que me esta ocurriendo algo parecido a lo que vos vivías en Rosario, yo también soy Rosarino, y estoy fuera de la ciudad desde finales del 2002, estuve primero en Madrid y ahora vivo en Valencia. La cuestión que he decidido darle un cambio a mi vida, fruto de la crisis, del engaño sociopolítico que se esta dando desde hace unos años en España, ya se que Italia no es distinto en esa materia, pero por lo menos sabes a lo que vas, o mejor dicho quizás sea revivir viejas historias nuestras, pero ya sabes que están en cambio acá te lo pintaban como que no existía. Soy un enamorado de Roma, no se como estará en estos momentos el tema de la desocupación, o de las ayudas que se pueda obtener como residente, mi familia y yo tenemos la doble nacionalidad, me gustaría si nos podes guiar un poco, sin ningún tipo de compromiso, te dejo un saludos muy grande, quiero que sepas que ha sido una historia super Real y muy motivadora, gracias y espero poder ponerme en contacto contigo, ciao,

  14. hola lucila.
    me encanto tu historia y que hayas ido tras tus sueños, Eso nunca falla.

    hola
    maria ines de aguirre 01:19 p.m.
    Para: argentina.exterior@gmail.com

    si no hice mal las cosas vos sos Lucila. Me encantó tu historia.
    Soy una mujer de 59 años, ya casi jubilada que logró obtener la ciudadanía española y deseo vivir en Italia hasta que hable italiano fluido.. No tengo necesidad de trabajar, pero si se da, bienvenido sea con tal de estar en contacto con la gente y el idioma. A este punto te darás cuenta que no voy de turista sino mas bien de aventurera.
    Como no tengo la fecha exacta de jubilación, no puedo comprar ni el pasaje ni la estadía, que pretendo que sea en un hostel o algo así. He viajado por el mundo, pero estoy un poco temerosa de llegar y encontrarme tan sola. Son muchas despedidas en mi vida, dejar la escuela, mis alumnos, mi familia, y una relación recién rota. Me gustaría al menos tener contacto con alguien allá, al menos por internet, no sé y escuchar todos los buenos consejos que pudieras darme.
    Si sabes de lugares para alojarme, como tengo que hacer una vez que llegue, si tengo que informar en la policía, en fin, que me aconsejas.
    Te felicito por tu coraje y por esa hermosa familia que tenes. Yo tengo dos nietos y tres hijas,
    Te mando un beso y espero cuando puedas tu respuesta si es posible.
    gracias
    me llamo maria ines , soy nacida en buenos aires , pero desde los 12 años que vivo en la pampa
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  15. Soy muy contento por tu relato, y que en la vida hayas encontrado non solo todo esa energia y ganas de vivir que esta ciudad te diò màs bien toda la “suerte” en encontrar gente que no hace parte de los estereotipos de los cuales lamentablemente en Roma abundan, quizas todas estas condiciones que encontraste en tu vida te permiten de ver Roma como una ciudad que en vez no lo es. Te lo dice uno que vueltas por el mundo y conoce muchas realidades de otras ciudades y paises (europeas y americanas) Pero sobre todo me permito de contrastar tu relato porque son màs de 22 anos que vivo a Roma…creo de conocer muchos màs esta ciudad y esta gente de vos, creeme.

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