julio 21, 2010 Pasa en los cuentos, pasa en la vida
Para Analía, Italia era una deuda pendiente. Y qué mejor manera de saldarla que a través de una historia de amor. “Si algo se desea con gran pasión, el universo se confabula para crearlo”, dice.
“Mi familia es italiana, por donde se la mire”, dice Analía Sansoni (46 años), quien partió de la ciudad de Colón hace 5 años. “Mi bisabuelo paterno vino de Ascoli Piceno, mi bisabuelo materno de San Marino. Crecí escuchando este idioma y la canción de cuna con la mezcla entre dialecto e italiano. Me hice adulta imaginando las colinas italianas… Soñé toda la vida con vivir en esta tierra, no porque me sintiera mal en Argentina, sino porque algo me atraía, como un imán, hacia la tierra de mis ancestros.
Tuve la suerte de viajar por primera vez en 1999 y apenas pisé Italia, supe que aunque fuera duro, mi vida estaba aquí. Venía de un matrimonio difícil y de una inminente separación que finalmente se produjo, por fortuna, porque así no se podía vivir más… Fue una época dura, difícil”.
El deseo concedido
“Un día, estando en Argentina, encontré en una revista una imagen de Italia… era un lugar de playa, de mar, con una bonita ciudad detrás, unos edificios, mucho verde, pinos mediterráneos. La recorté y la pegué al lado de mi computadora. Por ese tiempo trabajaba para una compañía internacional en la venta de productos alimentarios, y la ‘casualidad’ hizo que conociera a un muchacho de Venecia (si a los 40 años aún se puede llamar muchacho) separado desde hacía ya 5 años y prácticamente sin familia.
Comenzamos a tratarnos vía Internet, y descubrimos que teníamos muchos puntos de vista afines, nos sentíamos bien comunicándonos y cada minuto de nuestros tele-encuentros era ‘demasiado’ importante. Hasta que en un momento me declaró que quería conocerme personalmente.
Era el mes de agosto, pleno verano europeo de 2005. Me invitó a pasar unos días de vacaciones, y después de pensarlo pero no tanto (con el consenso de mis dos hijos ya maduros) me arriesgué a venir y conocerlo en persona.
Desde el momento que nos encontramos en el Aeropuerto de Venecia, donde lo vi ‘en vivo’ por primera vez, salvo posteriores viajes de idas y vueltas por parte de ambos, no nos separamos nunca más… Pero lo más insólito sucedió cuando me llevó a la casa que tiene en el mar… era el lugar que yo tenía en la foto colgada al lado de mi computadora… y juro que nunca supe antes cuál era esa ciudad. El lugar era ese…
Es por eso que hasta el día de hoy pienso que si algo se desea con gran pasión, el universo se confabula para crearlo… ¡y además hay que hacer algo más para ayudar!”.
Despegarse y seguir queriendo
“No fue difícil dejar Argentina, porque siempre supe que podía volver cuando lo deseara. Mis hijos (de mi primer matrimonio) viven allí y con ellos me comunico diariamente, además de verlos sin falta todos los años. Nuestra relación creció en calidad y la distancia nos ha unido muchísimo. A ambos los he educado para que sean independientes, quizás porque a mí me faltaron mis padres a temprana edad y eso fue lo que aprendí y transmití. Ellos crecen, hacen su vida, forman sus parejas, tendrán sus hijos… y yo no quise quedarme mirando pasar la vida de los demás.
Cuando partí de Argentina, mis amigos me hicieron una gran fiesta de despedida, lloramos mucho, nos abrazamos todos… y ahora, algunos, vinieron ya a visitarme, y a los demás los veo todos los años cuando regreso a Argentina. Está bueno igual, ¡las amistades no se pierden si uno sabe cultivarlas!
Tengo una fórmula para no sentir la tristeza del despegue: cada vez que parto de Argentina no digo adiós sino ‘hasta luego’ o ‘hasta mañana’ y me voy como si fuera un viaje más, de pocos kilómetros… Es mi forma de no sufrir y de saber que siempre voy a regresar porque allí tengo también mis raíces”.
Un sueño hecho realidad
“Vivir aquí es un sueño hecho realidad. Estar enamorada de esta persona es un sueño hecho realidad. Haber encontrado una pareja con la que puedo compartir todo, ser cómplice, ser amiga, es un sueño hecho realidad…
Nunca sufrí ese sentimiento del que tanto hablan llamado ‘nostalgia’… Tuve suerte, creo, en encontrar siempre personas maravillosas, que me hicieron sentir como en mi casa… O será que mi actitud también sirvió para que esta adaptación fuera posible. O será que siento que ÉSTA es mi casa”.
Belleza, seguridad y arte
“La sociedad veneciana es culta, moderna, con grandes principios sociales, culturales y humanitarios, también arraigada en sus tradiciones, que poco a poco estoy aprendiendo a disfrutar. Tienen mucho sentido de la ecología; aquí se junta la basura diferenciada, se hace compostum en las casas para tener tierra fértil con los residuos del jardín. Por otro lado, la mayor parte de las casas son medianamente ecológicas, con paneles solares. Se cuida el espacio común y el ambiente: ¡pongo una planta y no me la roban! ¡He dejado la cartera por olvido en algún restaurante, vuelvo y la recupero sin que falte nada! Cuando pongo un pie en la línea peatonal para cruzar la calle, los autos se paran para dejarme pasar ¡Sé que esto no ocurre en toda Italia, pero aquí sí y estoy muy orgullosa de ello! La mejor manera de ambientarse es siempre respetar la forma de vivir del lugar que uno elige. Aprender inmediatamente el idioma y tratar con cordialidad a los vecinos… todo es un boomerang.
Además en Italia se mezcla nuestra latinidad con el respeto, es decir, son iguales a nosotros; lo que cambia es que mi libertad termina donde comienza la del otro. Por otro lado los italianos son alegres y fantasiosos como nosotros… ¡en realidad nosotros somos como ellos, porque somos sus descendientes! ¡No hay un solo rincón que no me guste! Del norte al sur, del este al oeste, es un país bello por donde se lo mire! ¡Soy una apasionada del arte, y aquí si hay algo que sobra es arte!”.
Buenos vecinos, buenos amigos
“Mis vecinos son prácticamente familia: compartimos encuentros y en el condominio compraron una gran parrilla para poner en el parque (¿imaginen para qué?). ¡Sí, y consigo un carnicero que me hace los cortes de asado argentinos!
La yerba y el dulce de leche están siempre. A falta de bombos, tenemos violines, a falta de alguien que cante el folcklore, tenemos quien cante lírica u ópera…O Soleee miooo… ¡Claro, yo hago mi parte con el tango!
Y sí, cada lugar tiene su encanto, cada rincón tiene sus bemoles, y cada San Martín su caballo…
Una de las cosas que más me gusta es perderme caminando entre los puentecitos y canales de Venecia, y mirarla cada vez como si fuera la primera vez. Aunque no vivo en la isla, vivo en ‘terraferma’, voy allí muy seguido, ni bien tengo tiempo para dar ‘una vueltita’.
Hace un tiempo conocí a un grupo de personas fantásticas, nos hicimos muy amigas… son argentinas casadas con italianos. Nos juntamos casi todos los fines de semana y nos divertimos muchísimo. Eso sí, la regla de oro es tener buena onda y… ¡no juntarse para el chusmerío!”.
La felicidad empieza en casa
“Creo que uno puede ser feliz en cualquier lado, siempre que se encuentre bien con su entorno, y empezando efectivamente por casa. Puedo decir que encontré mi lugar en el mundo… la paz y el amor vinieron por añadidura”.
Publicado el 21/07/2010 en 30N Edición Impresa
Etiquetas: Argentinos en Italia, Argentinos en Venecia
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Pamela
escribió
Sos grande Ani!!!!! tu historia es como vos!!!!!, todo lo haces con pasiòn,por eso sos positiva junto a Paolo.Pame.
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Leopoldo Vautretto
escribió
Hola, me encanto tu historia y por eso comento, no soy de comentar. La ver que arriesgaste todo! tenes ovarios y muchos! me encanto todooo
Yo estoy pensando viajar a italia en dos años(cuando ya tenga mi ciudadania), tengo 22 y conoci una tana que es de Trento, la verdad que me vuelve loca y yo a ella(Espero) ajaj, mi viaje siempre fue ser turistico solo pero si resulta se como es en vivo me quedo alla!por eso busco historias motivadoras ajja, todos dicen que estoy loco, y contesto: si soy el mas loco! te puede salir como no, pero si no lo haces lo lamentaras toda tu vida y seras un infeliz…
besos y suerte!
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gracie
escribió
Hola Argentinos de todo el Mundo. Aqui les saluda una solitaria Argentina con alma de patriota. He buscado Argentinos pero nunca los encuentro. Viviendo en Londre por 7anios y lo unico que encontre en colombianos y brasilenios porque no ergentinos me pregunto?
Todos estan tan ocupados que no le interesa charlar? Aveces paraciera que nos da verguenza agena de ser argentinos. Me ha psado solo una vez con un compatriota me dio verguenza decir que hera Argentina como aquel debido a su comportamiento. Habra Argentinos buenos y de buenas intenciones y de buen corazon sin que nos quieran usar a nosotros mismos?
Ahora viviendo en Winchester aun no Argentinos! donde se ha metido?
Si encuentran algunos digan le que estoy aqui.
Saludos.
Graciela
Winchester UK